2019/03/26
2009/07/12
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UNIQUAL: Todo para el alumnado pero sin el alumnado

Llevamos mucho tiempo escuchando que el nuevo modelo Europeo de Educación Universitaria supone ineludiblemente que el alumnado pase a ser el centro de su educación. Hasta el momento los estudiantes vamos a clase, escuchamos al profesorado de turno y nos volvemos a casa. Con Bolonia este modelo de clases magistrales desaparece para establecer uno nuevo donde las y los alumnos pasamos a ser parte activa de nuestra educación.

Por su parte, las instituciones Públicas y especialmente las Universidades, no siempre hacen hincapié en la necesidad de que el alumnado participe en la evaluación de su educación. Esta situación recuerda claramente a la época del Despotismo Ilustrado cuyo principio era “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Desde las instituciones se defiende la necesidad de que el alumnado deje de ser un mero receptor de información y pase a ser parte del proceso educativo. Sin embargo, se le niega la participación en la evaluación del mismo.

Hasta el momento, los esfuerzos de las Universidades solamente han ido destinados a la adaptación de los títulos mostrando poco interés porque el alumnado participase en el proceso. Quizá ello haya sido lo que ha generado una honda preocupación entre el estudiantado y su rechazo a la adaptación. En mi opinión, creo que no es tarde para que instituciones Públicas retomen esta cuestión que ha día de hoy tienen pendiente. Una participación que conlleva forzosamente la formación de aquellos alumnos que vayan a participar en la evaluación.

No hace mucho tiempo, la ANECA- Agencia estatal encargada, entre otras cosas, de evaluar las titulaciones-  tomó la decisión de incluir a los estudiantes entre las y los expertos que componen las comisiones de evaluación. Esta decisión no quería ser un gesto simbólico hacía el alumnado si no que quería ir más allá. Se tomó porque creyeron verdaderamente que las aportaciones del alumnado son positivas en este proceso. Quienes participan son alumnos que tienen una preparación importante para poder desempeñar las funciones del “evaluador”. Una condición que se accede bien por su experiencia en evaluación de titulaciones dentro de las Universidades o bien por la oferta pública que suele sacar este organismo para formar a futuros evaluadores. Formación que por otro lado, debe ser fundamental si queremos que las contribuciones de los estudiantes sean enriquecedoras.

Este paso, sin embargo, no se ha dado en Euskadi todavía. Si analizamos UNIQUAL, la Agencia Vasca de Calidad y Acreditación, observamos que las comisiones están compuestas simplemente por profesorado doctor ¿no queremos que el alumnado sea parte activa?. No quiero con ello cuestionar la experiencia de los miembros de las Comisiones ni de los órganos rectores pero sí mostrar que esta Agencia será una mesa coja si la situación persistiera en el tiempo. Incluso, debiera tenerse en cuenta la posibilidad de incluir dentro de su Consejo de Administración a un alumno como así lo ha hecho la ANECA en su Consejo Asesor.

Pero esta decisión depende del nuevo Gobierno Vasco, con Isabel Celaá como Consejera de Universidades a la cabeza, si quieren sinceramente que el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior sea fiel a los principios que rigen su filosofía. De lo contrario, contribuirán a que Bolonia sea simplemente, otro cambio de estudios más dejando pasar la oportunidad de que el alumnado recupere el espacio que había perdido. Dejando por tanto pasar la oportunidad a que el alumnado se convierta en parte activa de su educación

El Correo

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