2019/03/26
2010/11/01
  • Gaia: UPV/EHU
  • Komunikabidea: Deia
  • Egilea: Aratz Castro

La universidad pública despide a 241 docentes

Podíaser el titular de una noticia pero no lo es. Simplemente es el llamativo título de este artículo de opinión, que pretende traer a debate la calidad docente universitaria y sus sistemas de evaluación. Leía no hace mucho tiempo un artículo sobre el plan de choque para la mejora de la calidad de la enseñanza llevado a cabo en 2006 en la ciudad de Washington. Con él se creó un sistema de evaluación a través del cual se clasificó a los docentes por sus resultados. Las consecuencias no tardaron: 241 docentes despedidos y más de 700 docentes y administrativos apercibidos para que en el plazo de un año mejorasen los resultados. Al mismo tiempo, la calidad de la enseñanza mejoraba. Sin embargo, esta política se encontró de frente con el rechazo de trabajadores y sindicatos. Sindicatos que probablemente, por su poder económico, consiguieron tumbar al impulsor de estas medidas.

Acercándonos a nuestra realidad, el sistema educativo vasco está sufriendo una gran transformación. Una transformación que no es ajena a lo que ocurre en otros lugares y que además es necesaria en todos los niveles. Ya no valen las metodologías anticuadas de escuchar al profesorado y tomar apuntes. Los ordenadores, Internet, las plataformas virtuales y las pizarras electrónicas se han convertido en herramientas necesarias para la nueva metodología docente. Por su parte, la universidad no está siendo ajena a esta transformación, que en todo caso debe ser participativa -de todos, también del alumnado- si quiere conseguir los objetivos.

En el caso de la UPV/EHU la transformación hacia el Espacio Europeo ha llevado a distintos vicerrectorados -Ordenación Académica, Innovación Docente y Campus- a trabajar desde hace varios años en esta dirección, cuya labor debe estar perfectamente coordinada para obtener unos resultados satisfactorios. Sin embargo, el esfuerzo no está siendo suficiente. Es necesario mayor compromiso por parte de las instituciones educativas y ello solamente se resuelve con mayor dotación de recursos. Por ello, es preciso que la UPV/EHU encare la aprobación del nuevo Plan Universitario como una oportunidad única para dar el impulso definitivo a esta transformación al mismo tiempo que el Gobierno Vasco debe ser consciente de que sin este apoyo es inviable una universidad de calidad.

Los futuros investigadores serán buenos en la medida en que hayan recibido una docencia de calidad

La imagen que estamos percibiendo desde hace unos años es que las universidades -y los gobiernos- centran todos sus esfuerzos a mejorar la investigación dejando en segundo lugar la importancia de la docencia. Solamente hay que ver el dinero que las universidades han destinado a la realización de los proyectos presentados al Campus de Excelencia convocado por el Gobierno central. No debe olvidarse que los futuros investigadores serán buenos en la medida en que hayan recibido una docencia universitaria de calidad. La docencia y la investigación como dos patas complementarias de la universidad deben tener la misma relevancia por lo necesarias que son para el desarrollo de cualquier sociedad.

La universidad pública debe garantizar la calidad de las enseñanzas y para ello es vital que establezca mecanismos de mejora docente. El vicerrectorado de Innovación Docente de la UPV/EHU ha ido impulsado desde hace algún tiempo diversos programas de innovación docente que están ayudando a la consecución del objetivo. De igual modo se están creando sistemas de evaluación de la calidad como el Programa Docentiaz o la próxima creación de Comisiones de Calidad en los Centros. Pero la consecución de ese objetivo exige un mayor esfuerzo y los presupuestos deben reflejar esta apuesta. Del mismo modo, es indispensable que los sistemas de evaluación tengan presente las demandas sociales y la opinión de quienes reciben las enseñanzas -el alumnado- y no solamente de las demandas el mercado.

No obstante, la innovación docente no es el único pilar al que prestar atención. Es necesario que la universidad cuente con instalaciones adaptadas a las nuevas necesidades académicas y tecnológicas. Igualmente necesario es el establecimiento de mecanismos que garanticen los derechos del alumnado universitario. En ocasiones, el profesorado y las direcciones de departamentos y centros incumplen las normativas universitarias relacionadas con la evaluación sin que nadie tome medidas correctoras que reconduzcan la situación. Este tipo de situaciones genera al alumnado una situación de indefensión sin que por el momento existan fórmulas eficaces que la resuelvan

Seguramente, a ningún equipo directivo le guste establecer medidas de evaluación por lo impopulares que son. Aún más cuando las medidas afectan a un sector mayoritario que tiene el poder de elegirte o destituirte en el caso de las universidades privadas. Pero no deben olvidar que son estos equipos quienes tienen la responsabilidad de mejorar la calidad y la obligación de garantizar el cumplimiento de las reglas del juego y ello exige valentía. Valentía en la apuesta por la evaluación y también en el establecimiento de sanciones. Así sucedió en Washington, donde la clase política tomó medidas drásticas para mejorar la calidad a pesar del coste político que supuso.

La universidad pública tiene mayores dificultades que la privada a la hora de cambiar hábitos y costumbres arraigadas en el profesorado con el paso de los años. Pero esta situación no debe impedirle tomar decisiones estratégicas que calen en su personal y que conduzcan a la senda de la calidad a pesar de que ello pueda suponerle encontrarse de frente a un sector importante de la comunidad universitaria. En este sentido, la universidad pública debe caminar hacia la excelencia académica y tomar cuantas medidas sean necesarias para que su personal de ésta cumpla con los fines de la universidad. Este artículo no pretende que ahora la universidad despida a 271 docentes como en Washington. Nada más lejos de la realidad. Pero sí pretende reclamar a la universidad valentía para establecer sistemas de evaluación al mismo tiempo que pide que no exista miedo a que, si la situación lo requiriese, tome las medidas necesarias que reconduzcan la situación para cumplir con los fines para la que fue creada.

Aratz Castro

Antiguo Miembro del Consejo Social de la UPV/EHU.

Presidente del Consejo de Estudiantes de Bizkaia.

Publicado:

Deia, Noticias de Gipuzkoa.

Movimiento de Acción Estudiantil